domingo, 26 de julio de 2015
Cordura.
Esa media sonrisa en los labios. Esos ojos brillosos con las pupilas dilatadas. La piel erizada, el vello de punta, los pequeños deditos de los pies encogidos. ¿Será esto la llamada felicidad? Su cabeza rodó a mi lado. Mis manos acariciaban lo que quedaba de ella, mientras lágrimas caían de mis mejillas. Una carcajada llenó el lugar rompiendo el silencio. La sangre decoraba las paredes blancas, vertida sobre mi vestido goteaba de forma intermitente. Y no podía dejar de reír. ¿Es esto a lo que llamamos locura? Porque ahora me siento más cuerda que nunca.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario