domingo, 26 de julio de 2015

Cordura.

Esa media sonrisa en los labios. Esos ojos brillosos con las pupilas dilatadas. La piel erizada, el vello de punta, los pequeños deditos de los pies encogidos. ¿Será esto la llamada felicidad? Su cabeza rodó a mi lado. Mis manos acariciaban lo que quedaba de ella, mientras lágrimas caían de mis mejillas. Una carcajada llenó el lugar rompiendo el silencio. La sangre decoraba las paredes blancas, vertida sobre mi vestido goteaba de forma intermitente. Y no podía dejar de reír. ¿Es esto a lo que llamamos locura? Porque ahora me siento más cuerda que nunca.

jueves, 4 de junio de 2015

Soledad

El cielo se encuentra cubierto de nubes oscuras que amenazan tormenta. Si tal vez lloviese, la sensación sería de tranquilidad, mas el mundo parece quedarse en eterna suspensión.
¿Qué le dirías a una persona que se encuentra completamente sola? Una persona que como el cielo, parece tan calmado e impasivo. Posiblemente le dirías que no está solo, que seguro que tiene a muchas personas que le quieren, que si tiene algún problema puede contar contigo cuando sea. Qué hipócrita, ¿no?
Pero el verdadero problema no es estar solo. ¿Y si te encontrases completamente rodeado de gente y te sintieses solo, mísero, perdido? No sabrías que hacer. Tal vez te ahogases en lágrimas, tal vez te contentarías con tener a tu alrededor millones de personas que te ignoran, o simplemente no harías nada y fingirías que todo va bien.
Hasta que un día, el cielo estalla en explosiones de luz y sonido, unos antes y otros después, mientras que el viento levanta las gotas del suelo y las hace bailar sobre la calzada una danza de singular movimiento. Ese día a lo mejor ya es tarde, y como el cielo, estallas en relámpago mientras todo tu alrededor cierra las cortinas y mira hacia otro lado.

martes, 7 de abril de 2015

Ya no más.

Me cansé tanto de darlo todo por alguien que no daba nada por mí. Me cansé de perseguir lo inalcanzable, de creerme las mentiras y las falsas esperanzas. Me cansé de ti, de tus defectos y tus virtudes, me cansé tanto que cuando te veo es como si no quedase nada. Solo una armadura vacía. Tan vacía como tus promesas.
Me cansé de los falsos te quiero, de las falsas sonrisas. Me cansé de tu falsa amistad y de tu simple existencia. Me cansé. Me cansé y me fui. Dejé atrás todo lo que había sentido por tu culpa, el sufrimiento, la soledad, la desesperación.
Las lágrimas que dejaron surcos en mis mejillas han desaparecido. Tal vez lo único que queda son recuerdos incompletos, fragmentos que permanecieron después del naufragio. Lo siento si yo también cometí errores, porque errar es humano pero destrozar sueños no lo es. Ahogaste el llanto en alcohol y ahora pagas las consecuencias de todo este desastre. Sigues tu vida, pero no creo que eso sea la vida que te mereciste y que dejaste escapar.

Es duro cuando se te queda el alma rota, pero más duro es encontrar la felicidad y temer al dolor. Un dolor que no podrás evitar y que avanza peligrosamente hacia ti. Gracias a ti conocí un atisbo de felicidad, pero también conocí el dolor al que ahora temo.
Me cortaste las alas pensando que no lograría volar; cuán irónico es saber que ahora vuelo más alto que nunca.