domingo, 12 de octubre de 2014

Perdida.

<<Caí en un pozo tan profundo, que aunque intentaras iluminarlo con una linterna, seguiría viéndose todo negro. Llegué a perderme tanto que ni buscando el camino de vuelta lograría salir nunca de allí. Comencé a perder la razón, a mirarme al espejo como si realmente no viese nada; a odiarme tanto casi hasta sentir romperse todos mis huesos a la vez.
Un día me encontré tan desolada que solo me quedaba gritar y llorar en la ducha, deseando desaparecer o ser otra persona.
Pero nunca hubieses sabido esto de no ser por oírlo de mis propios labios, pues seguía manteniendo una sonrisa grapada para siempre en mis comisuras. Una sonrisa que solo podía esconder infelicidad y soledad. Una soledad que asustaría al más valiente, que apresaría al más fuerte. Una soledad que yo sentía aunque nadie pudiese saberlo.>>

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