<<Caí en un pozo tan
profundo, que aunque intentaras iluminarlo con una linterna, seguiría
viéndose todo negro. Llegué a perderme tanto que ni buscando el
camino de vuelta lograría salir nunca de allí. Comencé a perder la
razón, a mirarme al espejo como si realmente no viese nada; a
odiarme tanto casi hasta sentir romperse todos mis huesos a la vez.
Un día me encontré tan
desolada que solo me quedaba gritar y llorar en la ducha, deseando
desaparecer o ser otra persona.
Pero nunca hubieses
sabido esto de no ser por oírlo de mis propios labios, pues seguía
manteniendo una sonrisa grapada para siempre en mis comisuras. Una
sonrisa que solo podía esconder infelicidad y soledad. Una soledad
que asustaría al más valiente, que apresaría al más fuerte. Una
soledad que yo sentía aunque nadie pudiese saberlo.>>
No hay comentarios:
Publicar un comentario