martes, 9 de diciembre de 2014

¿Repugnancia?

Hay algo en ti. Algo que no encaja. Una pieza perdida, sin rumbo fijo, que parece ser el error de un sueño roto. Te levantas como cada día, con pesadez, compadeciendo otro horrible día de datos soltados a modo de vómito por los labios de cualquiera. ¿Qué es distinto? ¿Por qué te sientes tan fuera de lugar? ¿Por qué nadie comprende por lo que estás pasando?
Temes decir cualquier cosa que te delate. Que te haga un bicho raro y que pasen a mirarte como si no te hubiesen conocido nunca. ¿Por qué tienes que sentir eso precisamente tú? ¿Por qué mierdas te sientes tan asquerosamente especial? No lo eres, mírate. Eres uno más. Y sin embargo, deseas ser "normal". ¿Qué es lo verdaderamente normal, corriente, vulgar, ordinario?
Sabes que nunca has sido así. Eres consciente de ello. Tu condición es diferente. Tu dolor es más trascendental. Todos poseemos esa consciencia del dolor, ¿pero por qué para ti todo sabe a sangre? Las huellas que dejas sobre el barro se forman de manera distinta, no se ven de la misma forma. Tu forma de ver el mundo y de entenderlo es más compleja de lo que crees.
Las preguntas, dudas, sentimientos se agolpan en tus recuerdos, se aferran a tu memoria como un parásito se agarra a su hospedador. Pero todas ellas tienen respuesta. Esa respuesta se encuentra en la auto-aceptación. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario